martes, 15 de mayo de 2018

Convertir una afición en profesión

Las nuevas actitudes hacia el trabajo facilitan la adaptación laboral de los ‘hobbies’

"Somos admiradores de tu trabajo. En lo de matar nazis has demostrado talento y yo me precio de tener buen ojo para esa clase de talento. Sin embargo, como asesino de nazis sigues siendo un aficionado. Hemos venido a preguntarte si te gustaría pasar a profesional". En el trasfondo de esta oferta que le hace el teniente norteamericano Aldo Raine (Brad Pitt) al sargento alemán renegado Hugo Stiglitz (Til Schweiger) en la película de Quentin Tarantino Malditos bastardos (2009), está algo que en algún momento de su vida le ha pasado por la cabeza a casi todo el mundo: convertir una afición o pasatiempo en una forma de ganarse la vida.

¿A casi todo el mundo? En la teoría, quizá. Pero lo de ponerlo en práctica ya es otro cantar. La baja tasa de actividad emprendedora en España (6,2%), casi dos puntos por debajo de la media europea, según el informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) España 2017-18, indica que son pocos los que dan ese paso. ¿Por qué? David Criado, facilitador y fundador de Vorpalina, apunta a frenos culturales. "Aún pesa mucho eso que [el filósofo finlandés] Pekka Himanen denomina ética protestante del trabajo, es decir, concebir el trabajo como un castigo. Muchas personas siguen rigiéndose por ese sentido del 'esfuerzo que duele' en los trabajos alimenticios, esos que te permiten comer".

La actual corriente de búsqueda de la felicidad a través del trabajo parece estar cambiando esa concepción. Para Javier Megías, cofundador de Startupxplore, las personas que convierten su afición en profesión aportan tres elementos diferenciales: "Profundidad, porque tendemos a dedicar mucho más tiempo a las cosas que nos interesan; pasión, porque desarrollamos una conexión emocional profunda con esa tarea, y contexto, porque entablamos conexiones con otros enamorados de ese hobby que nos permiten entender el marco". David Criado añade que trabajar en lo que a uno le gusta permite eliminar la cada vez más ficticia frontera entre lo personal y lo profesional, "conectando con tus motivaciones últimas en la vida". Además, continúa, "garantiza grados de implicación, creatividad y compromiso mayores que si trabajaras en algo que simplemente te permite sobrevivir".

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